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¿Has cambiado el envase y nadie ha revisado la etiqueta?

Lo vemos a menudo…
Nuevo proveedor, cambio de material, un ajuste de formato…
y la etiqueta sigue siendo la misma porque “siempre ha funcionado”, y ahí es donde aparecen los sobrecostes silenciosos.

Cuando el envase cambia y la etiqueta no se revisa como parte del conjunto, empiezan los problemas:

  • Fallos de adhesión
  • Ajustes en línea que no estaban previstos
  • Mermas, reprocesos, pequeñas incidencias

 

 

La etiqueta no es un elemento aislado.
Funciona como un sistema junto al envase.
Si uno cambia, el otro debería revisarse.

Desde nuestra experiencia, revisar la etiqueta a tiempo no suele encarecer.
Al contrario:

Permite optimizar materiales, adhesivos y diseño para que todo funcione mejor en producción y logística.

Por eso, cuando se cambia un envase, la pregunta clave no es si la etiqueta “vale”,
sino si sigue siendo la mejor opción.


A veces, una revisión técnica a tiempo evita muchos problemas después.


¡Explícanos tu proyecto!

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